“PD. No te preocupes por no sonreír. Mi boca casi nunca sonríe, pero eso no significa que no esté sonriendo en mi cerebro.”

Este es uno de los muchos posdatas de la correspondencia que mantienen Mery and Max.

Mery Dinkle es una niña australiana. Tiene los ojos color charco de lodo y una mancha de nacimiento de color excremento. Estaba de acuerdo con su físico favorito en que sólo había dos cosas infinitas. El universo y la estupidez del hombre. Y de la primera no estaba segura.

Pensaba que no hay nada mejor que el olor de un gallo húmedo, el sonido de la lluvia en el techo y el sabor de una leche condensada directamente de la lata, mientras veía sus dibujos animados favoritos.

tumblr_mykrbrhEYI1t90bu9o1_500

Max Horowitz es un hombre newyorkino. Le molesta el amor y por más que aprieta no es capaz de llorar. Encuentra a los humanos interesantes, pero le cuesta entenderlos. Le encantaría estar de encargado del chocolate en el cielo. Pero no puede. Porque es ateo.

mary_and_max16.jpg

Hijo de un payaso acrobático y de una peluquera, Adam Elliot es el creador de esta película que se sale de todo canón, tanto por el viejo y tan bien usado recurso (Stop motion) tanto como por la historia, y que da tanto gusto como cuando Amelie mete las manos en la bolsa de judías en el mercado. De ese tipo de gusto. Que si pudieras abrazar a una película, sin duda sería a esta, y ya no es tanto abrazarla, si no apretarla, aplastujarla, hacerle la cucharilla, e incluso si tuviera mofletes se los morderías.

Antes de esta exquisita película,  fue Harvey Krumpet el protagonista de el primer corto que le dio a conocer. Tengo que comentar la impresionante habilidad de este señor para dar nombre a sus personajes. Si algún día tengo un pez ó un pájaro, lo cual dudo, porque soy una partidaria de la libertad y a mi no me molaría que me encerraran en una jaula ni en una pecera. Pero en el caso de que alguna vez lo tenga, le llamaré Harvey Krumpet.

No tiene nada que envidiar ni a Mery, ni a Max. Le puedes conocer aquí:

http://www.cultmoviez.info/22091/harvie-krumpet.html

En ambas obras se tratan enfermedades como el Síndrome de Tourette y el Síndrome de Asperger. Y es que el director transmite así una pequeña proporción de la población mundial que se siente incomprendida. La razón no es otra que representar que al fin y al cabo que todos nos hemos sentido incomprendidos, marginados ó perdedores. Precisamente por eso creo que estos personajes te llegan más allá de la barrera de lo emotivo, y aunque no empatices con sus peculiaridades, empatizas con la sensación que les posee.

Y eso te hace sentir bien.

Anuncios